Santa María / San Felipe.
Con una alta participación ciudadana y el trabajo colaborativo de diversas organizaciones, este sábado 25 de junio se desarrolló una exitosa jornada de limpieza, restauración ecológica y encuentro comunitario en el Callejón Las Marías, a un costado del río Aconcagua. La actividad evidenció cómo la acción colectiva puede transformar espacios degradados en lugares de encuentro, aprendizaje y proyección comunitaria.

La iniciativa reunió a personas naturales, agrupaciones sociales, instituciones privadas y organismos públicos, todos motivados por un objetivo común: recuperar el vínculo entre la comunidad y el río Aconcagua, entendiendo este territorio no solo como un cauce de agua, sino como un ecosistema vivo y un espacio clave para la identidad local.

Desde la organización destacaron que el éxito de la jornada responde a un trabajo sostenido en el tiempo, basado en la colaboración en red. “Cuando uno comienza a mostrar un proyecto y lo difunde, aparecen personas que están en la misma sintonía. Así se van generando vínculos que permiten concretar acciones reales”, señalaron durante la actividad.

El origen de este proceso se remonta a los años posteriores al estallido social de 2019, momento en que un grupo de vecinos decidió canalizar esa energía social hacia la organización comunitaria y la acción ambiental, comenzando con cabildos abiertos, limpiezas barriales y, posteriormente, el trabajo directo en la ribera del río. Fue allí donde surgió la convicción de que no bastaba solo con limpiar o reforestar, sino que era necesario restaurar el vínculo social y emocional con el territorio.

Actualmente, el proyecto ha permitido la habilitación de un sendero comunitario, concebido como una “aula abierta”, donde las personas puedan aprender sobre el río Aconcagua, su biodiversidad y su importancia histórica y ecológica. La iniciativa proyecta a futuro la creación de un parque ribereño, con áreas de conservación sin intervención humana, espacios recreativos, zonas deportivas y miradores, resguardando siempre el equilibrio entre uso comunitario y protección ambiental.

Incluso, se plantea la idea de un parque intercomunal, con un sendero que conecte Santa María con San Felipe a lo largo del río, integrando estaciones educativas y espacios de encuentro, transformando al Aconcagua en un verdadero pulmón verde para el valle.

Desde la organización explicaron que el lugar es un bien nacional de uso público, abierto a la comunidad, seguro y con alta concurrencia en épocas de buen clima. No obstante, hicieron un llamado al cuidado del espacio, evitando fogatas, daños al sendero y conductas que afecten la convivencia y la restauración del entorno.

Asimismo, invitaron a otras comunidades a replicar esta experiencia, destacando que el primer paso es soñar, organizarse y sostener la motivación, para luego buscar financiamiento a través de proyectos públicos y privados. “Todo lo que hemos avanzado ha sido por etapas y con apoyo de fondos públicos y organizaciones locales. La clave es el trabajo en equipo”, afirmaron.

Finalmente, se valoró el respaldo de municipios, juntas de vecinos, organizaciones territoriales y fondos como el Fondo de Protección Ambiental del Ministerio del Medio Ambiente y recursos del Gobierno Regional, los que han permitido consolidar este proceso de recuperación comunitaria.

La jornada concluyó con un mensaje claro: el cambio es posible cuando la comunidad se organiza, sueña y actúa, recuperando espacios naturales que son parte esencial de la vida y la identidad del Valle de Aconcagua.