Un innovador proyecto ejecutado por INIA La Cruz con apoyo de CORFO Valparaíso logró reducir en un 50% el riego en cultivos de uva de mesa durante su primera temporada, aplicando tecnología de sensores de humedad y estaciones meteorológicas sin modificar el manejo tradicional de los productores. La iniciativa, enmarcada en el Programa de Absorción Tecnológica para la Innovación (PATI), demostró que es posible pasar de 5.700 a 2.943 metros cúbicos por hectárea, generando un ahorro que, proyectado a mil hectáreas, podría abastecer de agua a 40 mil personas durante un año, en un escenario marcado por la escasez hídrica en la zona central.

Sin embargo, la verdadera prueba está en la calidad de la fruta. Las muestras fueron enviadas al laboratorio de postcosecha de la Universidad de Chile, donde se evaluará si la uva —con menos agua— mantiene calibre, firmeza, grados Brix y condición tras simular un viaje de 30 días, clave considerando que el 90% de la producción nacional se exporta. Los resultados, que se conocerán en las próximas semanas, serán decisivos para determinar si la industria puede avanzar hacia un modelo más sustentable sin perder competitividad en los mercados internacionales.

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