16 años de olvido: El triste contraste del Día del Patrimonio en Curimón
Mientras todo el país celebra con bombos y platillos el éxito masivo del Día del Patrimonio, abriendo las puertas de majestuosos edificios restaurados, en el Valle de Aconcagua la festividad nos deja un sabor amargo que ya raya en la indignación. Es inaceptable que mientras las autoridades regionales sacan cuentas alegres, el histórico Complejo Patrimonial San Francisco de Curimón en San Felipe cumpla 16 años en el completo abandono estructural, herido de muerte desde el terremoto de 2010. Resulta una paradoja casi violenta que la academia de la Región de Valparaíso deba recurrir a la tecnología para publicar levantamientos virtuales en 3D del convento e iglesia, simplemente porque la burocracia estatal y las promesas políticas de turno han sido incapaces de poner un solo ladrillo real para levantar este monumento nacional que se cae a pedazos a vista y paciencia de todos.
Preservar la identidad de un pueblo no puede limitarse a abrir museos una vez al año; requiere voluntad política, financiamiento real y respeto por la historia de las comunas interiores. Curimón no es solo un par de paredes coloniales de adobe, es el corazón histórico de San Felipe y un pilar del patrimonio inmaterial del valle que merece dignidad, no promesas vencidas. El letargo de 16 años en su restauración es un síntoma del centralismo cultural que asfixia a las provincias de Aconcagua, donde los recursos para el rescate arquitectónico parecen quedar siempre atrapados en el camino. Si de verdad queremos celebrar el patrimonio, la tarea urgente es pasar de los discursos nostálgicos y los recorridos virtuales a la acción concreta, antes de que el tiempo termine por sepultar lo que la desidia del Estado ya comenzó a destruir.