Pasear a tu mascota también tiene reglas: lo que exige la Ley Cholito y los cuidados que todo dueño debe conocer
Salir a caminar con nuestras mascotas es una actividad que fortalece el vínculo afectivo y favorece su bienestar. Sin embargo, también implica responsabilidades que muchas personas desconocen. En Chile, la Ley N.º 21.020, conocida como Ley Cholito, establece obligaciones para proteger a los animales, prevenir accidentes y garantizar una convivencia segura en los espacios públicos.
Pasear a un perro por las calles, plazas y parques de San Felipe puede parecer una actividad cotidiana y sencilla. No obstante, llevar una mascota fuera del hogar significa asumir el compromiso de cuidar su seguridad, respetar a los vecinos y evitar situaciones que puedan afectar a otras personas o animales.
Uno de los aspectos fundamentales de la tenencia responsable es mantener siempre el control de nuestras mascotas durante los paseos. Utilizar una correa y un arnés adecuados permite prevenir accidentes de tránsito, ataques a otros animales, extravíos y situaciones que puedan poner en riesgo a niños, adultos mayores y peatones.
Aunque muchas personas consideran que sus perros son tranquilos y obedientes, cualquier animal puede reaccionar inesperadamente frente a ruidos, vehículos, otros perros o situaciones que le generen temor. Por eso, evitar que circulen libremente por las calles constituye una medida básica de prevención.
¿Qué establece la Ley Cholito?
La Ley N.º 21.020 establece que los responsables de mascotas deben proporcionarles alimentación, cuidados veterinarios, identificación y registro, además de adoptar las medidas necesarias para impedir que causen daños a terceros.
La legislación también obliga a recoger y eliminar adecuadamente las heces de las mascotas. Por esta razón, quienes salen a pasear con sus perros deben llevar bolsas para recoger sus excrementos, evitando ensuciar veredas, áreas verdes y espacios utilizados por la comunidad.
Otro punto importante es que la ley considera abandonado a un animal que deambula suelto por la vía pública sin la vigilancia de su responsable. Por lo tanto, permitir que un perro salga solo a recorrer el barrio no constituye una práctica de tenencia responsable, aunque habitualmente regrese a su domicilio.
¿Todos los perros deben utilizar bozal?
No. La normativa nacional establece medidas especiales para los perros calificados como potencialmente peligrosos, incluidos ejemplares de determinadas razas y aquellos que reciben dicha calificación por la autoridad competente.
En estos casos, el reglamento exige que circulen por espacios públicos con correa, arnés y bozal, adecuados a sus características físicas, además de mantenerse bajo supervisión permanente. Su tenedor responsable debe ser mayor de edad.
Para los demás perros, el uso de correa y arnés es una medida preventiva fundamental, sin perjuicio de las exigencias particulares que establezcan las ordenanzas municipales.
El respeto por los espacios públicos comienza con nuestros animales
La convivencia responsable también implica evitar que las mascotas se acerquen sin autorización a desconocidos, especialmente niños, personas mayores o quienes sienten temor frente a los animales.
Asimismo, resulta importante respetar las áreas de juegos infantiles, controlar los encuentros con otros perros y evitar que las mascotas ingresen a lugares donde existan restricciones.
Durante los días de altas temperaturas, habituales en el Valle de Aconcagua, es recomendable realizar los paseos durante las primeras horas de la mañana o al atardecer, llevar agua y comprobar que el pavimento no esté demasiado caliente para sus patas.
También es fundamental mantener sus vacunas y controles veterinarios al día, portar una identificación que facilite su recuperación en caso de extravío y utilizar implementos de paseo cómodos y seguros.
¿Existen multas por incumplir la ley?
Sí. La Ley Cholito contempla multas generales de 1 a 30 Unidades Tributarias Mensuales (UTM) por infracciones a sus disposiciones, pudiendo aumentar en caso de reincidencia. Además, los responsables pueden enfrentar consecuencias civiles por los daños que provoquen sus animales y responsabilidades penales cuando corresponda.
Cuidar a nuestras mascotas también significa respetar a los demás
La tenencia responsable no termina cuando entregamos alimento, cariño y un lugar donde dormir a nuestros animales. También se demuestra en la calle, cuando recogemos sus desechos, evitamos que molesten a otras personas y adoptamos medidas para protegerlos de accidentes.
Una ciudad verdaderamente amigable con las mascotas no es aquella donde los animales pueden circular sin control, sino donde sus derechos, su bienestar y la seguridad de las personas se respetan por igual.
Porque amar a nuestras mascotas también significa educarlas, protegerlas y comprender que compartir los espacios públicos exige responsabilidad, empatía y respeto.
